/Conocer a la artista
La mirada detrás de FLORA
_______Soy Marta Ballester, artista autodidacta. Pinto por curiosidad, por intuición y por el placer de crear.
Mucho antes de que existiera FLORA ya estaban las flores, la tierra, la música y esa costumbre de detenerme ante aquello que, por alguna razón, pide ser mirado un poco más.
La pintura llegó después. Quizá como otra manera de mirar.
/Biografía
______FLORA no nace de buscar algo que pintar. Nace de una forma de mirar que ya estaba ahí.
______Mi relación con la naturaleza viene de lejos.
Mis abuelos dedicaron su vida a la huerta. Su casa estaba allí, entre cultivos, plantas, tierra y estaciones que marcaban su propio ritmo. Para ellos, la naturaleza no era un lugar al que ir: formaba parte de la vida.
Yo crecí cerca de todo aquello.
Mi madre, además, me transmitió de una manera especial el amor por las flores y las plantas. Quizá por eso aprendí pronto que mirar una flor podía ser algo más que reconocerla: podía ser detenerse en sus formas, en sus colores, en la manera distinta que tiene cada una de ocupar el espacio.
Después vinieron los viajes con mis padres y mi hermano, los días entre montañas y paisajes abiertos, y esa sensación de sentirme bien allí donde la naturaleza marca su propio ritmo.

/En el estudio, 2026
______Con los años, esa relación dejó de ser solo algo heredado y se convirtió también en una elección.
Tengo además la suerte de vivir muy cerca de paisajes que siguen alimentando ese vínculo: lugares donde la tierra, el mar y la vegetación parecen haberse puesto de acuerdo para existir con una belleza sencilla, casi silenciosa.
Sigo buscando la naturaleza allí donde estoy. Cuando visito una ciudad y sé que guarda un jardín botánico importante, intento reservar un tiempo para recorrerlo sin prisa. Me gusta entrar sin saber exactamente qué voy a encontrar y salir con algo nuevo conmigo: una especie que no conocía, una forma inesperada, un color distinto o, simplemente, otra manera de mirar.
También tengo la suerte de estar rodeada de personas que, de una forma u otra, están conectadas con la botánica, las plantas y las flores. A veces son ellas quienes acercan hasta mí una especie nueva, una flor distinta o algo en lo que todavía no me había fijado.
Y así, casi sin querer, mi mundo se va llenando de formas.
Cuando pinto no intento reproducir la naturaleza exactamente como es. La observo, la simplifico y me quedo con aquello que permanece después de apartar la vista.
____Quizá pintar sea también eso: aprender a quedarse con lo esencial.
Henry J
Cómo apareció FLORA
Al principio no había ninguna colección. Solo una pintura, después otra, y las ganas de seguir creando.
Una pintura —
El comienzo
Seguir creando —
Las personas
Algo que podía ir más allá —
La colección
Un lugar para verlas juntas —
La exposición
Empecé a compartir las pinturas con mis amigas, y su entusiasmo me animó a seguir. Entre conversaciones y distintas formas de mirar apareció una idea que se quedó conmigo: quizá aquella primera pintura podía ser el inicio de algo que fuera más allá.
La posibilidad de reunirlas en una colección. De crear un lugar donde pudieran verse juntas, como una exposición.
Poco a poco, las pinturas empezaron a encontrarse entre sí.
Así empezó a tomar forma FLORA.
No como algo planeado ni terminado, sino como una colección que sigue creciendo con cada nueva obra. Un encuentro entre cosas que ya estaban ahí: naturaleza, pintura, canciones, conversaciones y personas que me animaron a continuar.
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/Lo que acompaña a la pintura
_______Algunas cosas llegan al lienzo mucho antes que la pintura.
Naturaleza
No necesito que una flor sea extraordinaria para detenerme ante ella.
A veces basta el dibujo de su centro, la repetición de unos pétalos, una combinación inesperada de colores o una forma que no había visto antes.
Me interesa ese instante en el que algo cotidiano deja de serlo porque lo has mirado un poco más.
Muchas referencias de FLORA llegan así: una planta encontrada, una flor que alguien cercano pone entre mis manos, una especie desconocida o un pequeño detalle que consigue quedarse conmigo.
Cuando llega al lienzo, no intento conservarlo todo. Observo, simplifico y dejo espacio para que la pintura construya su propia versión.
Quizá por eso las flores de FLORA siguen siendo reconocibles y, al mismo tiempo, parecen pertenecer a otro lugar.
Música
No recuerdo pintar en silencio.
La música forma parte del proceso de una manera tan natural que me cuesta separar una cosa de la otra.
Robe, Gustavo Cerati, Fito Páez, Andrés Calamaro, Antonio Vega, Maná o M-Clan forman parte de ese paisaje sonoro que me acompaña mientras pinto.
Me atraen especialmente las canciones que contienen algo más que una melodía. Las que tienen algo que contar, las que dejan una imagen, una frase o una emoción dando vueltas mucho después de haber terminado.
Durante la creación de las primeras pinturas de FLORA hubo un disco especialmente presente: Lo que aletea en nuestras cabezas, el primer álbum de estudio en solitario de Robe.
Y, sin haberlo planeado, cada canción terminó asociada a una pintura.
Una flor.
Una canción.
Una pintura.
No porque las obras ilustraran las letras ni porque existiera una relación que pudiera explicar con precisión.
Fue algo mucho más intuitivo.
Algunas canciones permanecieron tantas horas junto a una pintura que terminaron quedándose allí, unidas al recuerdo de cómo nació.
Ahora me resulta difícil pensar en aquellas primeras obras sin escuchar también, de alguna manera, la música que las acompañó.
_______Flores, música y pintura terminaron formando parte de la misma historia.
/Contacto
______A veces una obra comienza en quien la pinta y termina de suceder en quien se detiene a mirarla.
_______Si alguna obra te ha hecho detenerte un poco más, quieres conocer su disponibilidad o simplemente te apetece saber algo sobre FLORA, puedes escribirme.
Leo personalmente cada mensaje.

